Bueno, pues tal y como amenazaba, voy a empezar con una serie de relatos sobre mis veranos, y he decidido empezar por los amores de verano.
Luisito era el sobrino de mi vecina, allí en la urbanización donde veraneo, en Tarragona, yo tenía un añito cuando mis abuelos compraron la casita pero, cuidao! Mis recuerdos NO se remontan a tanto; tendría yo... no sé, puede que 6 o 7 años, y solía jugar con Luisito, pues bien, nuestro juego favorito, según yo lo recuerdo, consistía en colarnos en una de las casas que estaban terminadas, pero abandonadas, y allí nos pasábamos los días de verano jugando a papas y mamas, a besarnos “como hacían en las películas”, es decir, con la boca abierta, jajaja, no sé si con lengua, pero sé que era en los morros y con la boca abierta, eran juegos de lo más inocentes, así que nos besábamos cada vez que nos quedábamos solitos, pero también jugábamos a otras cosas... supongo, porque la verdad es que de eso, no me acuerdo.


Cuando fuimos creciendo dejamos de jugar juntos, pero yo sé que los dos nos acordábamos, al menos tiempo después sé que el se acordaba que de chiquitines fuimos NOVIOS.