CONTINUACION:

3º error: Confiar en que un policía local nos indicaría a qué altura quedaba el teatro Coliseo.

4ºerror: subestimar el tamaño de la gran vía, ya que cuando el policía por fin cayó en que le teatro de la bella y la bestia estaba al final de la gran vía, nosotras caímos en que nos encontrábamos al principio de todo.

Tiempo para que empezara la representación: 10 minutos

Empieza la carrera, en mi vida había corrido tanto, y menos teniendo que sortear a tantísima gente!!

Llegamos al teatro 2 minutos antes de que empezara la obra, con la boca totalmente seca y sudadas como un pollo, pero llegamos a tiempo!!

Qué decir de la obra, que fue una absoluta maravilla, personalmente me lo pasé genial, me sentía como una niña, fue precioso, lloré como una magdalena de pura emoción, los actores estuvieron geniales, (Pablo Puyol, en especial, jeje), unas voces estupendas y la escenografía muy lograda, me encantó, NO TENGO PALABRAS.

Sobre las 21 horas acabó el musical y salimos en busca de nuestra querida anfitrionisima, Inocente-Vestal y su amigo Jose, mientras esperábamos mi pollito y yo nos metimos en el DUNKING DONUTS (cuando voy a Madrid es visita obligada) y nos tomamos una pepsi lait (puarjjj!!).

Una vez llegaron nos fuimos a la taberna donde un mes antes aprox se habían reunido para cenar con Caín y Astracán, y como nosotras no queríamos ser menos pues fuimos al mismo sitio, digo!

La cena fue genial, me comí una tosta de revuelto de morcilla con pimientos que quita to el sentío, acompañada de un chatito de vino tinto, mmmmm, los pequeños placeres de la vida, al alcance de una.

En fin, después de cenar nos fuimos a buscar a un amigo de mi pollito, llamémosle El cordobés, y nos fuimos a tomar unas cervecitas, por si no lo he dicho antes me tomé mi primera media pinta de cervecita negra, amarga pero deliciosa.

No recuerdo el nombre del pub, pero tenía un aire de lo más british, allí hicimos lo típico, hablar de política, fue de lo más interesante, uno del PP, una de IU y otra del PSOE, hablando en paz, sin acritud, sin crispación, me caen lagrimitas de alegría cuando me acuerdo.

La última parada de la noche sería en la Reina Bruja, la disco más cool que he visto en mi vida, me lo pasé de puta madre, que peazo de musiquita, electro house en estado puro, para contonear el cuerpo de manera gloriosa, eso sí, con el abrigo atado a la cintura porque no había donde dejarlo.

(continuará…)